WELLES... LA LEYENDA
La
deuda que la historia del cine ha contraído con Orson Welles no es sólo
la de una pasión contagiosa y desgarradora sino que también es, por
encima de todo, el ejemplo riguroso y todavía actual de un autor que
supo medirse con el universo de los medios, que luchó (aunque no
siempre venció) contra las tentaciones del éxito y del poder, y que
reflexionó con gran lucidez sobre el papel que ha de cumplir una
persona intelectual.
Sin
embargo, esta grandeza a menudo ha estado a punto de convertirse en un
gran obstáculo para la justa apreciación de su valor. ¿Cómo podemos
hablar de un cineasta tan "abrumador" como Orson Welles, al que una
interpretación tan acreditada como errónea en algunas ocasiones se ha
descrito como "autodestructor"? ¿Cómo no sentirnos aplastados por todo
cuanto se ha dicho sobre Orson Welles y evitar utilizarlo para afirmar
sus propias ideas?
Sin embargo, el propio Welles contribuyó a borrar las pistas, él, que quiso comenzar y finalizar su carrera con dos películas de temática similar y estructura narrativa casi idénticas, confiriendo espacio a más voces, confrontando diferentes ideas e hipótesis, en una trayectoria a veces antitética. Como lo es el andamiaje de "Ciudadano Kane" y como habría debido serlo el de "The Other Side of the Wind", reflexión necesariamente teñida de autobiografía sobre los últimos días en la vida del cineasta de Hollywood Jake Hannaford. Esto prácticamente confirmaría que no existe una sola verdad, una única interpretación, una única voz, y lo que no es verdad para sus filmes tampoco puedo serlo para su carrera, lo que no significa que no podamos afrontar o analizar la vida y obra de Orson Welles, sino que hemos de ser muy conscientes de que, en esta tarea, la ambigüedad y la contradicción serán compañeros de viaje de esta leyenda del cine.
CONTINÚA en la sección: "WELLES... LA LEYENDA".

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